Los cinco objetos que todos hemos guardado en un trastero

Estas son las cinco cosas que esconden nuestros trasteros y que a menudo guardamos por su utilidad o su valor sentimental

Con el paso de los años es habitual ir acumulando aquellos objetos que en el pasado nos han sido de gran utilidad. Y es que deshacernos de nuestras cosas no siempre es fácil y menos si nos hacemos la pregunta de “¿y si lo necesito algún día?”. Es probable que todo lo que guardemos en nuestro trastero lo volvamos a utilizar en un futuro y, por eso, OhMyBox! ha hecho una recopilación de los cinco objetos comúnmente más almacenados en el trastero.

1. Cambiamos de temporada, cambiamos de ropa. Llega ese momento del año en el que toca guardar toda la abultada ropa de abrigo y sacar esas prendas más ligeras que hace meses que no usamos. Nos guste o no, el cambio de armario es una actividad que, como mínimo, una vez al año debemos hacer y, sí, todos hemos sobrevivido a él. Tener espacio en nuestro trastero para guardar las prendas de la temporada anterior es básico, ya que permite una mejor organización de la ropa en cada cambio de temporada.

2. La cuna, el carrito del bebé o los juguetes.
Los niños crecen muy rápido y muchos de los objetos que les compramos pasan a la historia al cabo de poco tiempo. Lo de conservar todo aquello relacionado con los hijos es una práctica muy común entre los padres, ya que sus cosas nos aportan un valor sentimental. Aunque algunos los logramos donar o regalar, otros se quedan en nuestro trastero por si alguna vez los tenemos que reutilizar.

3. Los hobbies estacionales y sus accesorios. Esquís, bicicletas, colchonetas de playa, raquetas, equipos de protección como cascos o rodilleras, son solo algunos de los muchos objetos qua alguna vez hemos almacenado en nuestro trastero con la convincente idea de volver a utilizarlos. Tanto para los amantes del deporte como para los aficionados es una costumbre guardar los objetos que tanto hemos disfrutado durante la temporada y que volveremos a sacar el próximo año.

4. Los álbumes de fotografías y otros objetos del baúl de los recuerdos. A través de los recuerdos fortalecemos nuestra identidad y son ellos los que dan significado a nuestra biografía, haciendo que no nos olvidemos de todo lo que nos rodea. ¿A quién no le gusta viajar en el tiempo y revivir los momentos registrados en las fotografías? Para muchos un álbum de fotos, aquella postal que te mandó tu amigo o el primer examen que aprobaste son reliquias que se deben conservar para revivir de nuevo las emociones.

5. Muebles o electrodomésticos de la última mudanza. Los trasteros son una buena opción para guardar armarios, estanterías, sillas o algún que otro electrodoméstico. No nos queremos deshacer de ellos tras una mudanza, ya que nuestro instinto de previsión se activa y nos hace preguntarnos: “¿y si realmente lo necesito en otro momento?”.

Recuerda que el trastero es el recurso ideal para guardar aquellas cosas que no se usan habitualmente y poder dedicar así espacio a objetos de mayor uso.