Cinco trasteros, cinco situaciones

Las instalaciones de OhMyBox! son cada día testigo de docenas de pequeñas historias: nacimientos, viajes, herencias o mudanzas suelen estar asociadas al alquiler de un trastero. Te contamos las cinco más habituales de las que solemos ser testigos:

El trastero viajero

En una ciudad cosmopolita como Barcelona, muchas son las personas con un trabajo que les permite (u obliga a) pasar temporadas en diferentes ciudades y a las cuales no les sale rentable seguir pagando el alquiler de una habitación o una casa que va a estar vacía. Muchas de ellas alquilan trasteros para guardar sus pertenencias mientras están fuera por mucho menos de lo que pagaban por su alquiler. Como curiosidad, Ibiza es uno de los sitios donde muchos barceloneses trabajan en verano mientras dejan sus enseres en OhMyBox!.

Una nueva incorporación a la familia

Un nacimiento es un momento familiar siempre asociado a la alegría pero muchas veces también a un cambio de piso, al préstamo de gran cantidad de ropa y juguetes y en general a una necesidad de más espacio. Esta necesidad se puede ver fácilmente resuelta alquilando un trastero para guardar la ropa que se queda pequeña (o la que está por estrenar) o los juguetes, bañera o cuna que ya no se usan. Este es el perfil habitual de muchos clientes de OhMyBox!, al cual se ha añadido recientemente el que utiliza el trastero a modo de cómodo parquin de carritos al lado de su casa.

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La segunda oficina

Con la progresiva subida de los alquileres de pisos y locales, cada vez es más habitual tener necesidad de espacio extra pero no querer afrontar el pago de un alquiler mucho más elevado. Esta situación es muy común para oficinas que necesitarían de un local más grande para poder guardar libros de contabilidad, archivos o incluso mobiliario de uso no habitual. Estas personas han encontrado en un trastero una solución ideal que les permite no solo desahogar el espacio sino que además se vea físicamente más grande al estar liberado de elementos innecesarios.

Un trastero para los recuerdos

Un tipo de cliente muy habitual de OhMyBox! es aquel que no quiere deshacerse de objetos que no utiliza en su día a día (y que probablemente no utilizará), pero que tienen un valor sentimental demasiado elevado como para deshacerse de ellos. Entre estos clientes están los que heredan mobiliario antiguo de sus familiares, los coleccionistas de vinilos, deuvedés, cedes o juguetes antiguos o ávidos lectores que quieren guardar su colección personal. Una entrañable escena que es habitual en nuestras instalaciones es la del apasionado por la lectura que tiene un trastero repleto de libros con una pequeña butaca que usa a modo de biblioteca cada vez que se acerca a OhMyBox!.

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Cambio de domicilio

El uso de un trastero siempre ha sido el recurso por excelencia durante una mudanza. Últimamente nos encontramos con mucha gente que decide mejorar su calidad de vida adaptándose a un espacio más reducido pero más económico. Por mucho menos de lo que les costaría un piso con una o dos habitaciones más, guardan sus muebles, objetos más voluminosos y objetos de temporada en OhMyBox! para ganar comodidad en su día a día.

Estas pequeñas historias son sólo un pequeño ejemplo de todas las vivencias que rodean una empresa de trasteros y de las que OhMyBox! es un más que orgulloso testigo diario.