Juguetes almacenados

Los peligros de la acumulación de enseres

Aunque en cierta forma casi todos tenemos alguna faceta de desorden y apego a cosas inútiles en nuestras vidas, debemos tener cuidado pues una acumulación excesiva de enseres puede ser una de las señales principales de que padecemos algún Trastorno Obsesivo Compulsivo, el síndrome de Diógenes o de que padecemos el Síndrome de Acumulación Compulsiva.

Si bien no es lo mismo que el síndrome de Diógenes (este usualmente se presenta en personas mayores y además de una acumulación excesiva implica a un estado completo de dejadez tanto a nivel de aseo personal como del aseo del hogar), el síndrome de la acumulación compulsiva ha sido reconocido hace algunos años como una patología grave que requiere de intervención psicológica.

Con esto no estamos afirmando que todas las personas que acumulen enseres en sus hogares sufran necesariamente de este síndrome o deban ir al psicólogo, en el 90% de los casos lo que muchas personas padecen es de falta de tiempo y espacio para guardar sus pertenencias. En estos casos la solución es mucho menos drástica que la asistencia al psicólogo: se puede simplemente desechar algunas de estas pertenencias, o bien almacenarlas en lugares especializados para ellos (trasteros o guardamuebles especializados).

El problema surge realmente cuando la persona se dedica a guardar objetos tales como periódicos viejos, o empaques usados, elementos que en general no justificarían ni el alquiler de un trastero ni la reorganización dentro del mismo espacio pues son objetos inútiles que debieron haber sido desechados hace mucho tiempo.

Los riesgos de estar acumulando basura de forma innecesaria son varios: por un lado podemos arriesgarnos a generar alergias o enfermedades respiratorias debido al polvo y la humedad que muchos de estos enseres apilados generan. También estaremos abriendo la puerta a la aparición del síndrome de Diógenes.
Por otro lado, podemos estar generando un ambiente propicio para la generación de estrés, pues está comprobado que los entornos desordenados son más propensos a generar estrés y ansiedad.

Al momento de reorganizar nuestro espacio debemos evaluar si las cosas que almacenamos realmente tienen un valor o un uso, de ser así podríamos evaluar la opción de hacerles espacio en casa o de buscarnos alternativas de almacenamiento. Si por el contrario vemos que los objetos carecen de valor práctico (o sentimental), lo mejor es deshacernos de ellos.