Trasteros de la antigüedad, trasteros modernos: ¿se parecen?

¿Sabías que el templo dórico más famoso del planeta, el Partenón de Atenas, tenía un trastero? Si alguna vez has visitado unos guardamuebles modernos seguramente te habrán sorprendido las medidas de seguridad para acceder, la cantidad de cámaras repartidas por los mismos o la comodidad y equipamiento de sus instalaciones. Estas impresiones pueden llevarnos a pensar que los trasteros son un invento relativamente reciente, pero nada más lejos de la realidad. La idea de tener un espacio separado de la vivienda para guardar enseres personales viene de la Antigua Grecia, exactamente del siglo 340 A.C.. Pero las características de entonces y las de ahora son muy diferentes. Los puntos más discordantes serían los siguientes:

La ubicación: originariamente, los trasteros (u “opistódomos”, literalmente “en la parte trasera de la casa” traducido del griego) ocupaban la parte trasera de los templos dedicados a la adoración de Poseidón, Zeus, Afrodita o la divinidad correspondiente. El Partenón sería un ejemplo de templo con “trastero” conocido por todos. Posteriormente su ubicación pasaría a la parte trasera pero de los hogares particulares. A lo largo de la historia la ubicación en las casas ha variado según los países y las culturas, encontrándose generalmente en la planta superior (desvanes) o inferior (sótano) de las moradas. Sólo recientemente han vuelto a alejarse de los hogares para saltar a diferentes partes de la ciudad como entidad propia separada de las casas.

Características de los objetos guardados: En la Antigua Grecia los objetos que se guardaban en los opistódomos eran los tesoros del templo: pertenencias relacionadas con el culto, adornos y objetos preciosos que formaban una riqueza de gran valor que se escondía con celo. También en este lugar se mantenían las ofrendas que se ofrecían a los diferentes dioses, que podían ser estatuas, pinturas, grabados… Estas ofrendas podían alcanzar un valor incalculable debido a que era habitual que se rivalizara entre diferentes ciudades por ver quién obsequiaba la ofrenda más lujosa. Sin embargo, hoy en día las cosas que guardamos varían desde el valor sentimental al valor económico, pasando por la practicidad. Nada que ver con nuestros antepasados griegos.

partenón

Seguridad: La manera de proteger los trasteros antiguos y los modernos es también muy dispar. Los antiguos, por el mero hecho de estar ubicados en templos, ya se podían considerar seguros debido a que muy pocas personas tenían acceso a los mismos, especialmente a las zonas reservadas como los opistódomos. Además, los sacerdotes estaban obligados a llevar un inventario exhaustivo de todo lo guardado en los “trasteros de los templos” y demostrar continuamente que no sustraían nada. Hoy en día, por el contrario, los trasteros cuentan con cámaras de seguridad, vigilancia, acceso a través de clave de seguridad y nuevas medidas que se van implementando según los diferentes avances tecnológicos que nada tienen que ver con las medidas rudimentarias de la Grecia clásica.

Usuarios: En la época griega, los sacerdotes eran los que se dedicaban al cuidado de los templos. Los mismos, al contrario que hoy en día, no servían para que los ciudadanos se dedicaran al culto colectivamente. Es por ello que tener un trastero era algo exclusivo de unos pocos privilegiados. Por suerte, actualmente tener un trastero es algo que se ha democratizado para convertirse en algo al alcance de prácticamente cualquier bolsillo.

Como puedes comprobar, la idea de tener un trastero tiene más de 2300 años de antigüedad, a pesar de que hoy en día se puedan encontrar en edificios modernos en el centro de la ciudad.